Detección, diagnóstico y tratamiento del cáncer de próstata

El Instituto Nacional del Cáncer estima que hay casi 200,000 casos recién diagnosticados de cáncer de próstata anualmente en los Estados Unidos. Además, el cáncer de próstata es la segunda causa más común de muerte por cáncer de hombres en los Estados Unidos.

La glándula prostática

La próstata en una glándula del tamaño de una nuez que se encuentra en el sistema reproductivo masculino. La glándula prostática normal es bastante pequeña y pesa alrededor de una onza aproximadamente. Es bastante firme. El 30 de la misma consta de tejido muscular y el resto de tejido glandular.

La próstata está situada antes del recto justamente debajo de la vejiga, el órgano que almacena la orina. Rodea la uretra, el tubo que lleva la orina desde la vejiga hasta la punta del pene. Además, los nervios responsables de las erecciones están ubicados en cualquiera de los lados de la próstata. El objetivo principal de la próstata es producir fluido seminal, que transporta el esperma durante el orgasmo masculino.

Cáncer de próstata

El cáncer de próstata ocurre cuando se forma un tumor maligno en la glándula prostática. Si no se atiende, el cáncer puede crecer y diseminarse más allá de la próstata en los tejidos adyacentes y los ganglios linfáticos. El cáncer también puede diseminarse a partes más distantes del cuerpo, como los huesos, los pulmones y el hígado. Esta diseminación se llama metástasis. Como resultado de la metástasis, muchos hombres sufren dolores en los huesos, la pelvis, las caderas, las costillas y la espalda.

Factores de riesgo

Los factores de riesgos de contraer cáncer de próstata incluyen:

  • Edad: la mayoría de los pacientes son mayores de 65
  • Antecedentes materiales
  • Los hombres afroamericanos tienen más probabilidades de contraer este tipo de cáncer
  • Las dietas con mucha carne roja y productos lácteos grasos y pocas frutas y vegetales
  • Inactividad física

Síntomas

Los hombres con cáncer de próstata pueden sufrir una combinación de los siguientes síntomas:

  • Orina frecuente, especialmente de noche
  • Dificultad para comenzar a orinar o para aguantar la orina
  • Orina débil o imposibilidad de orinar
  • Dolor al orinar
  • Dolor al eyacular
  • Dificultad para tener una erección
  • Sangre en el semen u orina
  • Dolor en la espalda inferior, caderas o en la parte superior de los muslos

Detección y diagnóstico

Muchos exámenes pueden ayudar a detectar y diagnosticar el cáncer de próstata, incluyendo:

Prueba digital rectal

En este examen, el médico palpa en busca de algún crecimiento o rigidez anormal insertando en el recto un dedo enguantado y lubricado.

Antígeno prostático específico

El antígeno prostático específico (PSA) se ha utilizado como un indicador del cáncer temprano de próstata potencialmente curable. Puede identificar pacientes con cáncer de próstata no detectable en la prueba digital rectal con la ayuda de un análisis de sangre.

Tomografía computarizada e IRM

Estas pruebas radiográficas pueden detectar la enfermedad con frecuencia. Una tomografía computarizada (TC) es una serie de imágenes detalladas de áreas dentro del cuerpo tomadas desde ángulos diferentes. Una computadora enlazada a una máquina de rayos X crea las imágenes.

Las imágenes por resonancia magnética (IRM) son un procedimiento en el que se usan ondas radiales y un potente imán enlazados a una computadora para crear fotografías detalladas de áreas del interior del cuerpo. Estas imágenes pueden mostrar la diferencia entre tejidos normales y tejidos enfermos.

La IRM toma mejores imágenes de los órganos y los tejidos blandos que cualquier otra técnica de escaneo, como la TC o los rayos X. La IRM es muy útil especialmente para realizar diagnósticos por imágenes del cerebro, la columna, el tejido blando de las articulaciones y la parte interior de los huesos. Estas dos pruebas se utilizan específicamente para evaluar si se ha extendido un tumor a más allá de los límites de la glándula prostática o en los ganglios linfáticos ubicados alrededor de la próstata.

Gammagrafía ósea con radionúclidos

Este examen se utiliza para ver si el cáncer de próstata se ha diseminado a los huesos. Esta prueba se realiza para descartar una metástasis en la estructura ósea del organismo.

Escaneo del anticuerpo monoclonal 

Es una nueva prueba que utiliza un compuesto que reconoce una proteína del tejido prostático y que puede ser útil para detectar la propagación del cáncer en áreas externas de la próstata. Este escaneo es similar a la gammagrafía ósea, donde se inyecta una solución intravenosa con partículas radioactivas muy pequeñas que luego se monitorean en varios momentos mientras circulan por el organismo.

Opciones de tratamiento

Muchos factores afectan sus opciones de tratamiento, como la etapa del cáncer, la edad del paciente y su estado general de salud. Consulte a su médico sobre el mejor tratamiento posible para usted.

Cirugía

La cirugía es el tratamiento más común, especialmente en el cáncer de próstata en las primeras fases. Puede extirparse parte o toda la próstata. Con una incisión en el abdomen o entre el escroto y el ano, el cirujano puede extirpar toda la próstata incluyendo los ganglios linfáticos adyacentes. O, en una resección transuretal de la próstata, el cirujano utiliza la electricidad que genera el extremo de un pequeño instrumento para extirpar solo la porción cancerosa de la próstata. La cirugía prostática puede tener como efectos secundarios la pérdida del control vesical y la impotencia.

Es posible que la cirugía no sea una opción práctica si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos.

Radioterapia de haz externo

La radioterapia con haz externo mata las células cancerosas con rayos X intensos dirigidos específicamente a la masa cancerígena. Con los avances de la tecnología, hay equipos médicos específicos que pueden emitir radiaciones desde fuera del cuerpo del paciente o se pueden colocar materiales radioactivos internamente en el área precisa. Los pacientes pueden recibir una o ambas formas de radioterapia, en dependencia de la magnitud del cáncer.

Braquiterapia

La braquiterapia es el método más avanzado de implantación de semillas radioactivas Este método utiliza los últimos avances del cálculo computarizado para la colocación interna de semillas y lograr una efectividad máxima con el mínimo de efectos secundarios. La dosis de cada semilla se personaliza al momento de la cirugía, para ajustar el tamaño a la glándula prostática en particular. Por lo general, los efectos secundarios de la radioterapia incluyen la fatiga extrema, aunque los médicos recomiendan mantenerse activo durante el tratamiento.

Los pacientes pueden sufrir de orina dolorosa o frecuente, diarrea o impotencia. La radioterapia de haz externo produce frecuentemente la pérdida del cabello e irritación de la piel del área de tratamiento. Sin embargo, la radiación interna tiene menos probabilidades de afectar la función eréctil pero tiende más a provocar la incontinencia temporal.

Terapia hormonal

La terapia hormonal puede impedir que las células del cáncer de próstata obtengan las hormonas masculinas que necesitan para crecer, incluso si se han propagado a otras partes del cuerpo. La terapia hormonal no cura el cáncer de próstata, pero puede controlarlo.

Crioterapia

En la crioterapia, se congela la próstata rápidamente para matar las células cancerosas. Este procedimiento se realiza colocando sondas en la próstata mientras el paciente está bajo los efectos de anestesia. Los datos de supervivencia sugieren que la crioterapia para el cáncer de próstata localizado es, al menos, igual que la radioterapia ya sea con implantación de semillas o de haz externo.

Monitoreo

El monitoreo de un proceso de enfermedad es una alternativa aceptada. Se debe cumplir con uno o más criterios para que dicha política pueda aplicarse. En estos casos, el cáncer debe tener un bajo riesgo de morbilidad y mortalidad, el impacto del tratamiento sobre la morbilidad o mortalidad debe tener un efecto mínimo y los riesgos del tratamiento deben compensar los beneficios.

Los dos principios generales de la selección del paciente ideal para el monitoreo es la presencia de un tumor con baja actividad biológica y un período relativamente corto en que el paciente está en riesgo de progresión de la enfermedad. Las características del tumor que, según se cree, están asociadas con baja actividad biológica y mayor supervivencia en remisión incluyen grado bajo del tumor, fase temprana, volumen pequeño y el PSA ligeramente elevado. Los buenos candidatos para el monitoreo tienen una esperanza de vida relativamente corta, calculada según la edad y las afecciones médicas coexistentes.

Un paciente puede también elegir el monitoreo como método de manejo del cáncer de próstata debido a su deseo de evitar o postergar los efectos secundarios de las otras formas de terapia.

La mayor ventaja del monitoreo es la falta de la morbilidad asociada con el tratamiento. La desventaja del monitoreo es el riesgo del avance consecuente, y posiblemente incurable, de la enfermedad. Casi un cuarto de los pacientes diagnosticados con cáncer de próstata mueren por su enfermedad y cada estudio de monitoreo contiene un grupo que falleció a causa del cáncer de próstata.

Adicionalmente, el monitoreo coloca al paciente en riesgo de tener complicaciones por cuenta del avance de la enfermedad, como dolor, obstrucción urinaria, fracturas patológicas, obstrucción de uréteres y compresión de la columna vertebral. Por tanto, la opción del monitoreo debe sopesarse contra las desventajas potenciales de no recibir tratamiento.

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