"Tengo un nuevo contrato con la vida"

Brian Parker había perdido la esperanza hasta que decidió intentar con la cirugía bariátrica en Palmdale Regional Medical Center. Comparte su historia:

Mi historia comenzó cuando tenía cinco años. Pasé un verano con mi abuela y subí alrededor de 40 libras. Desde entonces, tuve una vida difícil.

No era un niño gordo normal. Era muy deportista y más fuerte y rápido, incluso parecía más sano que los niños delgados. Pero las cosas realmente cambiaron en la adultez. Comencé a tener problemas de salud alrededor de los 21 años. Hipertensión, obesidad, enfermedades cardíacas, enfermedad renal, apnea del sueño, disfunción eréctil, letargo. Y la lista seguía creciendo.

Brian Parker antes y después

A los 30 años, decidí tomar el control de mi salud. Pesaba 350 libras y en un año perdí 90 con una dieta convencional y ejercicio. Alrededor de los 32 años, eso se detuvo. Los episodios de gota eran constantes y debilitadores. A los 34, se me hizo imposible hacer ejercicio y no pude llevar una dieta que no desencadenara brotes de gota. Caí en una profunda depresión y quería morir. Levanté la cabeza y decidí hablar con mi médico para intentar con un último recurso.

Por mi estado de salud reunía los requisitos para la cirugía para la pérdida de peso. Durante años fui reticente porque pensaba que podía llevar un estido de vida adecuado sin recurrir a la cirugía. Me inscribí en un curso educativo de 12 semanas que me preparó para lo que debía esperar. Ese proceso fue tan doloroso y deprimente como mi vida misma porque no bajé de peso sino hasta el final del proceso. El Dr. Yadegar me exigió perder 10 libras más de mi 10 por ciento original. Eso me llevó tres meses más de privación en las comidas e indulgencia de más dolor físico, que prepararon mi cuerpo para la pérdida de peso posquirúrgica. Antes de la cirugía, había perdido más de 20 libras y me sentía dolorosamente imparable.

Como es de esperar, me sentía mejor conmigo, mismo pero mentalmente estaba desesperanzado. Estaba cansado y tenía enormes dudas con respecto al procedimiento. La preparación intestinal y la pérdida de 10 libras más me dieron algo de fe, que necesitaba para seguir adelante.

Al cabo de un mes había perdido 25 libras, pero no podía verlo. Intensifiqué mis sesiones de ejercicio y seguí las restricciones alimenticias al pie de la letra hasta que en el segundo control supe que los riñones no estaban muy bien. No dejé que esto me afectara, solo seguí el consejo de mi equipo de médicos y me apegué al programa. Para el control del sexto mes con el Dr. Yadegar, había perdido 145 libras.

Jamás en mi vida habría pensado que podía lograrlo. Quiero seguir adelante y ahora tengo un nuevo contrato con la vida. Me siento genial y por ende me veo genial.