"Me salvaron la vida".

Nick Anderson, antes y después

Nick Anderson logró su peso más bajo desde la escuela secundaria después de la cirugía bariátrica en Palmdale Regional Medical Center. Comparte su historia:

"Toda mi vida he sido una persona más bien pesada. Siempre se burlaban de mí por ser gordo y estar fuera de forma En algún punto, decidí dejar de escuchar al resto y ser yo mismo, y al ser yo mismo me cerré y caí en una gran depresión. Había demasiadas personas, incluso mi familia, diciéndome que tenía mucho sobrepeso. Los médicos me decían que tenía problemas de salud debido a mi peso. En la escuela secundaria hacía levantamiento de pesas y me iba bastante bien, hasta que decidí ingresar a la marina. Los reclutadores me dijeron que tenía mucho sobrepeso para inscribirme. En ese momento, tenía 40 libras de sobrepeso.

El 5 de julio de 2005, volvía a casa de trabajar y una persona en un vehículo utilitario deportivo se pasó un semáforo en rojo y chocó contra mi automóvil que, conmigo adentro, dio tres vueltas y media. Como resultado, tuve tres fracturas en la pierna derecha y me dijeron que por ese motivo era imposible que volviera a caminar. Me vi forzado a pasar tres largos años totalmente dañinos para mi salud mental, postrado en la cama boca arriba mirando el techo. En ese momento no había ningún tipo de asistencia de salud mental disponible y no me dieron la opción de hacer fisioterapia. Entonces, al estar postrado sin hacer nada, comencé a ganar más peso aún.

Comencé a mirar un nuevo programa de telerrealidad The Biggest Loser y un hombre del programa, que era médico, pesaba más de 500 libras. Decidió hacer algo con respecto a su peso por su familia y sus pacientes. Me inspiró a levantarme y decir basta. Voy a volver a caminar. A los dos años lo logré. Me enseñé a volver a caminar. La vida continuó y yo seguía en el mismo estado de depresión que antes del accidente porque cuando volví al gimnasio para hacer ejercicio y ponerme en forma, nadie me ayudaba debido a mi pierna. Me sentí inútil y dejé de intentarlo.

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Conocí amigos nuevos que me enseñaron a sentirme cómodo conmigo mismo y que no importaba que tuviera el peso que tenía. En ese momento no tenía conciencia del sobrepeso que tenía porque el médico nunca me pesó en las consultas. Me decía que estaba sano y que volviera a verlo al año siguiente.

Pasamos al año 2010. Vivía con el programa SSI, alquilaba una habitación y no hacía nada de mi vida más allá de jugar World of Warcraft, Dungeons and Dragons y otros videojuegos con los mismos amigos que me hacían sentir cómodo conmigo mismo. Había conocido a una mujer que parecía que necesitaba a alguien para hablar sobre sus propios problemas, y como ambos teníamos sobrepeso me sentí seguro. Luego nos casamos y decidimos tener hijos. Lo intentamos muchas veces y al poco tiempo decidí consultar con un médico nuevo, quien me hizo pruebas y me dijo que necesitaba testosterona porque mis niveles eran muy bajos. Después de seis meses de tratamiento, perdí 65 libras y nació nuestra primera hija. Ambos queríamos tener dos hijos, así que al año de haber tenido el primero, buscamos el segundo, pero tuvimos algunos problemas graves. En ese momento pesaba 415 libras y me estaba causando inconvenientes. Seguí una dieta estricta y bajé a 350 libras, pero me detectaron diabetes por la pérdida de peso tan rápida.

Había llegado a pesar 295 libras. Me mantuve por seis meses y me di por vencido. Estaba enfadado. Volví a las 375 libras. Me dijeron que ya no tenía diabetes, pero que debía bajar de peso o tendría un ataque cardíaco. Una noche, tuve un sueño más bien aterrador en el que mis hijos adolescentes fueron a visitar mi tumba deseando que yo hubiese bajado de peso y así poder pasar más tiempo conmigo. Hasta ahí llegué. Programé una cita con mi médico y me indicó consultar con un especialista que me hizo comenzar unas clases de control de peso. Seguí sus indicaciones y aprendí mucho más de lo que honestamente pensé que aprendería. Después de hacerlo, vieron que había bajado el peso requerido y me refirieron al Dr. Yadegar. Él y Adrienne me dieron una dieta con alto contenido de proteínas y, sin saberlo, bajé a menos de 295 libras.

Alrededor de ocho meses antes del día de mi cirugía, llevamos a mi suegra a visitar familiares al otro lado del país y durante este viaje mi segunda hija fue concebida. Cuando regresamos y supe la noticia, decidí asegurarme de seguir aquí para que mis dos hijas tengan un padre con quien crecer y a quien conocer en vez de que tengan que ir a hablar con mi tumba. Mis hijas fueron mi inspiración y siguen siéndolo. Después de la cirugía, llegué al peso más bajo que he tenido desde la escuela secundaria, que eran 195 libras. Estaba muy feliz de tener 200 libras. La dieta, la alimentación especial y volver a aprender y a enseñarle a mi cuerpo a comer después de la cirugía fue lo peor que jamás haya tenido que hacer. Los primeros cuatro meses no fueron nada fáciles, e incluso los siguientes, seguía siendo difícil porque quería comer todo lo que podía probar. Tuve que decirme NO, porque no quería caer en viejos hábitos y arruinarme la vida.

Al final, esta experiencia ha sido difícil pero maravillosa. Si tuviera que volver a hacer todo lo que hice, lo haría sin pensarlo. Honestamente me han hecho esta pregunta muchas veces y mi respuesta ha sido siempre la misma. Todos los días agradezco a Dios por el Dr. Yadegar y Adrienne porque me salvaron la vida. Sí, es un dicho trillado, pero es la verdad. Me dieron las herramientas para superar un obstáculo inmenso y me enseñaron que era posible".